11 mar. 2017

Estas son las propuestas de mejora de la regulación del autoconsumo que sugieren las Agencias de Gestión de la Energía de España

El autoconsumo es una alternativa técnicamente viable para la producción de energía eléctrica para consumo propio por parte de un usuario, quien podrá obtener un ahorro en su factura eléctrica.

Las instalaciones de autoconsumo poseen indudables ventajas desde el punto de vista energético, al constituir un sistema de generación distribuida que reduce las pérdidas en la red eléctrica.

Desde el punto de vista medioambiental, al basarse generalmente en el aprovechamiento de fuentes de energía renovables, el autoconsumo comporta una reducción de emisiones respecto de la producción eléctrica a partir de fuentes convencionales.

Desde el año 2015 España cuenta con un marco regulatorio que contempla esta modalidad de generación eléctrica y establece el régimen económico, requisitos técnicos y condiciones administrativas que deben cumplir las instalaciones para su conexión a la red eléctrica.

Desde EnerAgen se considera que el autoconsumo debe ser promovido y potenciado para lograr su generalización en todos los sectores económicos de una manera uniforme.

La simplificación de procedimientos para la conexión de instalaciones y el establecimiento de criterios y esquemas homogéneos para todo el territorio nacional, para su aplicación por parte de las compañías eléctricas distribuidoras, constituiría un considerable avance para facilitar la introducción del autoconsumo.

La habilitación de una norma que permitiera la realización de instalaciones de autoconsumo bajo la modalidad de “multi-usuario” favorecería su extensión hacia determinados segmentos de consumidores.

Revisión de cargos por la energía autoconsumida. Para el establecimiento de estos cargos se debería partir de la premisa de lograr una participación razonable de las instalaciones de autoconsumo sobre los costes reales del sistema eléctrico, sin que en ningún caso puedan tener carácter disuasorio ni supongan la inviabilidad económica de estas instalaciones.

La regulación del autoconsumo debería considerar las particularidades específicas de cada tecnología e integrar las variables relacionadas con el ahorro, la eficiencia y la gestión energética asociadas a las instalaciones.

Una vez demostradas las ventajas del autoconsumo, se debería evolucionar hacia otros modelos más eficientes de explotación de estas instalaciones, como por ejemplo los basados en sistemas de compensación de saldos energéticos “balance neto”.