2 mar. 2017

La regulación francesa, ejemplar para el fomento del autoconsumo y de la transición energética

De acuerdo con los cálculos del Ministerio, 5.000 franceses autogeneran su propia energía, un número considerado bastante bajo, por lo que el Gobierno quiere dar aún más impulso. El proyecto de ley define explícitamente:
  • La definición de qué es el autoconsumo, incluyendo en esta el reconocimiento del autoconsumo colectivo. Se define “autoconsumo” como el hecho de que un generador, llamado autogenerador, consuma la totalidad o parte de la electricidad que produzca con una instalación. Esta definición no precisa que la producción y el consumo deban realizarse en el mismo sitio. Además, el autoconsumo se permite cuando haya varios generadores vendiendo a un consumidor, o cuando exista un productor vendiendo a varios consumidores y pueden formar una asociación, cooperativa o sindicato de copropietarios de un barrio, edificio, etc. ya que la ley no indica qué forma debe tomar.
  • Los operadores de red están obligados a facilitar el autoconsumo. Deben implementar las disposiciones técnicas y contractuales necesarias, en particular en lo que respecta a la medición de electricidad, para permitir el autoconsumo en condiciones transparentes y no discriminatorias.
  • Las instalaciones pequeñas no están obligadas a tener un contrato de venta del excedente de electricidad con un tercero, aunque sí pueden hacerlo.
  • El establecimiento por parte de la Comisión de Regulación de Energía de peajes de acceso a las redes adecuados para el autoconsumo, que reflejen la reducción de los costes de la red que puede conllevar el autoconsumo y así promover su desarrollo. Las instalaciones de menos de 100 kW tendrán unos peajes de acceso a las redes reducidos.
  • La simplificación de los procedimientos para las pequeñas instalaciones.
La ley también introduce medidas de exención de impuestos al autoconsumo (contribución al servicio público de electricidad y los impuestos locales sobre el consumo de electricidad).

Todos estos elementos demuestran que el marco normativo de autoconsumo aprobado en Francia representa para España un buen ejemplo a seguir, si queremos fomentar la generación distribuida e impulsar la transición energética necesaria para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París y contribuir a la lucha contra el cambio climático.