Una explicación del AI Playbook for Sustainability Reporting de Google
En diciembre de 2025, Google publicó un documento poco habitual en el mundo empresarial: un manual abierto en el que explica cómo está usando la inteligencia artificial para elaborar sus informes de sostenibilidad y qué ha aprendido en el proceso
. No es un informe de resultados ni un documento legal, sino una guía práctica dirigida a quienes tienen que enfrentarse a una tarea cada vez más compleja: demostrar, con datos fiables, el impacto ambiental y social de una organización.
El problema: informar es cada vez más difícil
Los informes de sostenibilidad ya no son simples memorias corporativas. Hoy deben:
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manejar grandes volúmenes de datos,
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cumplir estándares cambiantes,
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evitar errores que pueden tener consecuencias legales,
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y ser comprensibles para públicos muy distintos.
Según explica Google en la introducción del documento, muchos equipos trabajan con procesos manuales, documentos dispersos y datos poco estructurados, lo que aumenta el riesgo de errores y consume mucho tiempo
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La idea central: la IA como apoyo, no como sustituto
El mensaje clave del playbook es claro: la inteligencia artificial no reemplaza a las personas, sino que les ayuda. Google insiste en mantener siempre a un humano en el circuito (“human in the loop”), responsable último de las decisiones y de la veracidad de la información.
Esto cuestiona una suposición común: que la IA sirve sobre todo para “escribir textos”. En realidad, el documento muestra que su mayor valor está en:
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organizar información,
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detectar incoherencias,
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verificar datos,
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y acelerar revisiones.
Un método en cinco pasos
El núcleo del playbook es un marco de cinco pasos para integrar la IA de forma sensata en el reporting:
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Auditar qué tareas son repetitivas y consumen más tiempo.
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Decidir si hace falta IA, automatización simple o ninguna de las dos.
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Elegir la herramienta adecuada según el tipo de problema.
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Probar e iterar, comparando siempre con revisiones humanas.
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Documentar lo que funciona para poder escalarlo.
La advertencia implícita es importante: usar IA sin un proceso claro suele empeorar los problemas en lugar de resolverlos.
Ejemplos concretos (no teoría)
El informe incluye casos reales del ciclo de reporting de Google en 2025:
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validación automática de afirmaciones ambientales para evitar greenwashing,
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simulación de preguntas de periodistas o inversores escépticos,
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respuesta coherente a cuestionarios de clientes usando solo fuentes verificadas,
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y creación de versiones interactivas de los informes para distintos públicos.
Estos ejemplos muestran a la IA como una primera línea de revisión, no como juez final.
Lo que el playbook no promete
Un punto a favor del documento es su honestidad. Google reconoce que la IA:
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no corrige datos mal definidos,
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no sustituye una mala estrategia de sostenibilidad,
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no elimina la responsabilidad humana.
En otras palabras, la IA amplifica lo que ya existe: si el sistema es sólido, ayuda; si es débil, lo hace visible más rápido.
Una conclusión sobria
El AI Playbook for Sustainability Reporting no es una receta mágica. Es una guía práctica basada en experiencia real, que propone usar la inteligencia artificial con cautela, criterio y responsabilidad para mejorar la calidad y la eficiencia del reporting de sostenibilidad.
Más que una revolución tecnológica, plantea algo más modesto —y quizá más importante—: trabajar mejor, con menos ruido y más control, en un ámbito donde la credibilidad lo es todo
