10 ene 2026

Hacia un futuro energético con renovables y autoconsumo en Madrid


La Comunidad de Madrid consume hoy más electricidad de la que produce, lo que la hace altamente dependiente de la energía generada fuera de su territorio. Este desequilibrio no es únicamente un dato técnico, sino una señal de los límites del modelo energético actual y una oportunidad para transformar la forma en que pensamos la energía.

Autoconsumo: una solución local con beneficios reales

El autoconsumo fotovoltaico —la instalación de paneles solares en cubiertas y suelo urbano para generar energía cerca del punto de uso— ofrece múltiples ventajas:

  • Reduce la dependencia energética externa. Cuanta más energía se genera localmente, menos electricidad hay que importar desde otras regiones o combustibles fósiles.

  • Disminuye pérdidas en la red eléctrica. La generación distribuida cerca del consumo reduce las pérdidas por transporte.

  • Empodera a comunidades y hogares. El autoconsumo permite a vecinos y empresas producir su propia electricidad, lo que democratiza el sistema energético.

  • Reduce emisiones y huella ambiental. Sustituir electricidad convencionales por solar reduce emisiones de CO₂ y otros contaminantes.

¿Puede Madrid ser 100% renovable con autoconsumo?

La respuesta honesta es que el autoconsumo por sí solo no bastará para cubrir toda la demanda eléctrica de Madrid, dado el tamaño de su consumo y la densidad urbana. Varios estudios indican que:

  • Con el uso intensivo de cubiertas y suelo urbano se puede cubrir hasta alrededor de 30% del consumo regional.

  • En la ciudad de Madrid este porcentaje es menor, dada su alta densidad y menor disponibilidad de espacios adecuados.

Este dato no invalida al autoconsumo; al contrario, muestra hasta dónde puede llegar sin sacrificar territorio ni entrar en conflictos por uso del suelo. El autoconsumo es una pieza clave del sistema, aunque no la única.

Más renovables sin sacrificar el territorio

Una estrategia energética renovable digne y sostenible debe:

  1. Priorizar cubiertas y suelo ya urbanizado para instalar paneles solares.

  2. Evitar la ocupación masiva de suelo natural, que genera conflictos ecológicos y sociales.

  3. Integrar almacenamiento y redes inteligentes para gestionar la intermitencia de la energía solar.

  4. Electrificar sectores clave como transporte y calefacción con energías limpias.

Este enfoque no solo genera más energía renovable, sino que lo hace de forma socialmente aceptable, ecológica y distribuida.

El valor simbólico y práctico del autoconsumo

Más allá de los números, el autoconsumo tiene un valor profundo:

  • Impulsa una cultura energética participativa, donde los ciudadanos no son solo consumidores pasivos.

  • Actúa como primer filtro ético, marcando hasta qué punto podemos producir energía sin invadir el territorio o generar externalidades negativas.

  • Es un motor de innovación local, estimulando empresas, empleo y soluciones integradas en cada barrio.

Conclusión

El camino hacia un sistema energético renovable en Madrid no pasa por soluciones únicas ni simplistas, sino por una combinación de:

  • Autoconsumo ambicioso y eficiente

  • Políticas públicas que faciliten inversiones y ahorro

  • Energías renovables complementarias

  • Participación comunitaria y planificación territorial

La transición energética no es una utopía técnica; es una decisión política y cultural. El autoconsumo fotovoltaico demuestra que se puede producir energía más limpia, cerca de donde se usa, con beneficios ambientales, sociales y económicos. Incluso si no puede cubrir el 100% de la demanda, es un paso imprescindible hacia un modelo más justo, sostenible y resiliente.