En este contexto, varias comunidades autónomas —entre ellas Cataluña, Asturias y la Comunidad Valenciana— han comenzado a impulsar marcos normativos específicos para facilitar la implantación de sistemas de almacenamiento energético con baterías. El objetivo es reducir barreras administrativas y permitir una respuesta más ágil ante riesgos de congestión, desequilibrios o cortes de suministro.
Respuestas territoriales a un reto común
Aunque cada comunidad actúa dentro de sus competencias, el diagnóstico técnico es compartido:
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Cataluña ha avanzado en la simplificación de procedimientos para integrar baterías, tanto asociadas a instalaciones renovables existentes como de forma independiente, con el foco en reforzar la resiliencia del sistema.
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Asturias ha identificado el almacenamiento como un elemento estratégico, especialmente en suelos industriales o mineros en desuso, donde puede contribuir a la seguridad del suministro y a la reutilización de espacios ya transformados.
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La Comunidad Valenciana ha introducido ajustes normativos orientados a facilitar el despliegue de baterías como infraestructura energética, reduciendo tiempos y complejidad administrativa.
Más allá de las particularidades regionales, estas iniciativas reflejan una conclusión común: el almacenamiento se ha convertido en un componente estructural del sistema eléctrico.
El papel técnico del almacenamiento
Desde el punto de vista del sistema, las baterías a gran escala permiten:
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Absorber excedentes de generación renovable.
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Aportar capacidad de respuesta rápida ante variaciones de demanda o generación.
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Reducir tensiones en la red y mejorar la continuidad del suministro.
Su valor no reside únicamente en la energía almacenada, sino en su capacidad de actuar como herramienta de gestión del sistema eléctrico.
Tecnología disponible para un despliegue ordenado
El avance regulatorio exige que las soluciones técnicas estén maduras, estandarizadas y preparadas para integrarse en la red. En este ámbito, empresas como SolaX Power desarrollan sistemas de almacenamiento a escala utility diseñados para operar en entornos exigentes y cumplir con los requisitos técnicos de operadores y administraciones.
Estas soluciones se caracterizan por su modularidad, escalabilidad y capacidad de integración, lo que facilita su adaptación a distintos contextos territoriales y regulatorios.
Hacia una transición energética más equilibrada
La experiencia reciente refuerza una idea clave: la transición energética no se sostiene únicamente sobre nueva generación, sino sobre la capacidad del sistema para gestionarla de forma segura y eficiente.
El almacenamiento energético, y en particular las baterías a gran escala, se están consolidando como una de las herramientas principales para avanzar hacia redes eléctricas más resilientes y mejor preparadas para escenarios complejos.
