España ha defendido esta semana en Bruselas reforzar la capacidad industrial y tecnológica europea para mejorar la competitividad y reducir dependencias. El ministro de Industria, Jordi Hereu, ha planteado aumentar las capacidades europeas en investigación, diseño, fabricación avanzada y formación de talento, especialmente en sectores estratégicos como los semiconductores.
Casi simultáneamente, la vicepresidenta Sara Aagesen ha situado las renovables como una herramienta para reducir la dependencia europea de los combustibles fósiles importados.
Las dos declaraciones hablan, en realidad, del mismo problema.






