El almacenamiento energético moderno permite que un BESS deje de ser únicamente un elemento de apoyo y pase a convertirse en un activo económico capaz de generar valor propio, a través de su participación en servicios de flexibilidad para el sistema eléctrico.
Desde SolaX Power, observamos cómo este cambio de enfoque está transformando la forma en la que se evalúan las inversiones en almacenamiento.
Un sistema eléctrico que necesita flexibilidad
La transición energética ha incrementado de forma notable la penetración de fuentes renovables variables. Como consecuencia, el sistema eléctrico necesita cada vez más:
-
Capacidad de respuesta rápida
-
Gestión de picos de demanda
-
Servicios de regulación y estabilidad
-
Flexibilidad distribuida
El almacenamiento energético es una de las pocas tecnologías capaces de cubrir todas estas necesidades de forma simultánea, con tiempos de respuesta prácticamente instantáneos.
El concepto clave: separar función técnica y función económica
Uno de los cambios más relevantes en el diseño de proyectos de almacenamiento es la separación explícita de funciones.
Un BESS puede diseñarse:
-
Para cumplir una función técnica concreta
-
O para operar como activo económico, optimizado para participar en servicios a la red
Cuando el sistema se concibe desde el inicio para esta segunda función, se dimensiona y opera con criterios distintos: potencia, disponibilidad, ciclos y sistemas de control pasan a ser los factores determinantes.
Amortización: escenarios favorables y escenario más probable
Hablar de amortización en almacenamiento energético requiere precisión. No existe una cifra universal, pero sí rangos realistas.
Escenarios favorables
En mercados con:
-
Marcos regulatorios estables
-
Buena remuneración de los servicios de flexibilidad
-
Alta utilización del activo
-
CAPEX optimizado
Escenario más probable
En un enfoque conservador y replicable, considerando:
-
Restricciones operativas razonables
-
Gestión prudente de la degradación
-
Hipótesis financieras no agresivas
la amortización más probable se sitúa en un rango de 3 a 5 años.
Este plazo sigue siendo significativamente inferior al de muchas infraestructuras energéticas tradicionales y resulta especialmente atractivo si se tiene en cuenta la vida útil del activo de +20 años.
Nuevo contexto regulatorio cambia el escenario
El efecto combinado de estas medidas es un desplazamiento estructural de los proyectos:
-
del escenario pesimista al escenario base,
-
y del escenario base al escenario favorable.
En este nuevo contexto, los escenarios de amortización cercanos a 2 años dejan de ser excepcionales y pasan a ser alcanzables en proyectos bien diseñados, aunque no universales.
Nuevas reglas de acceso para demanda y BESS
La aprobación de las Especificaciones de Detalle para acceso de demanda, aplicables explícitamente a BESS standalone e híbridos, introduce por primera vez una diferenciación técnica entre capacidad firme y capacidad flexible.
Mapas públicos de capacidad nodal
La publicación de mapas públicos de capacidad de acceso de demanda permite optimizar la localización del BESS desde fases tempranas, reduciendo proyectos inviables y mejorando la bancabilidad.
Aunque no genera ingresos adicionales directos, reduce el coste de capital implícito, lo que tiene un impacto directo en el payback real.
Mecanismo de capacidad en diseño
El diseño de un mecanismo de capacidad para garantizar la seguridad de suministro representa una de las palancas más relevantes para el almacenamiento.
Nuevos servicios remunerados y mayor integración europea
La apertura a nuevos servicios técnicos remunerados —como soporte de red, control de tensión o estabilidad— junto con la plena integración de España en los mercados europeos de balance, incrementa la liquidez, las horas de activación y la diversificación de ingresos.
El resultado es un modelo económico más robusto y menos dependiente del arbitraje puro, reforzando tanto el escenario base como los escenarios favorables.
Qué ocurre tras la amortización
-
Continuar generando ingresos
-
Ajustar su perfil de operación según el mercado
-
Reconfigurar su uso para otras funciones energéticas
-
Maximizar el valor total del sistema a lo largo de su ciclo de vida
La amortización temprana no es el final del valor del BESS, sino el inicio de su flexibilidad estratégica.
Un cambio de mentalidad en la inversión energética
El verdadero salto no es únicamente tecnológico, sino conceptual.
El almacenamiento energético deja de evaluarse como un coste hundido y pasa a entenderse como una infraestructura activa, capaz de alinearse con estrategias financieras, energéticas y de sostenibilidad de largo plazo.
Conclusión
Desde SolaX Power, creemos que el valor del almacenamiento no reside en prometer cifras extremas, sino en diseñar soluciones sólidas, seguras y económicamente sostenibles, capaces de aportar valor durante décadas.
















