31 jul 2026

Julio dispara el precio eléctrico y confirma la nueva regla del mercado: la energía vale según la hora

El mercado eléctrico español cerró julio con un precio medio de 104,75 €/MWh, un 50,52% más que en junio y casi un 50% por encima de julio de 2025. Al incorporar provisionalmente los costes del sistema, el precio final alcanzó los 122,82 €/MWh.

Pero el dato verdaderamente relevante no es el precio medio.

Es la enorme diferencia entre unas horas y otras.

El 28 de julio, el mercado pasó de un mínimo de 1,08 €/MWh durante las horas solares a un máximo de 234,46 €/MWh. Un diferencial intradiario superior a 233 €/MWh dentro del mismo día.

La fotovoltaica reduce precios, pero no elimina la dependencia del gas

La generación fotovoltaica aumentó un 22,5% y se convirtió en la primera tecnología del mix eléctrico español, con una participación del 28,4%.

Sin embargo, las altas temperaturas elevaron la demanda un 14,5%, con incrementos superiores al 20% durante algunas horas centrales del día. Cuando cayó la producción solar, el consumo siguió siendo elevado y los ciclos combinados tuvieron que aumentar su producción un 27%, hasta aportar el 20% del mix.

El resultado es una situación cada vez más habitual:

  • abundante generación renovable durante las horas solares;

  • precios muy bajos en determinados periodos;

  • demanda elevada al atardecer;

  • entrada de generación de gas;

  • fuertes picos de precio durante la tarde y la noche.

La fotovoltaica produce energía barata, pero el sistema sigue necesitando capacidad para trasladarla en el tiempo.

El almacenamiento convierte energía barata en energía útil

Aquí es donde los sistemas de almacenamiento con baterías —BESS— dejan de ser un complemento y se convierten en una infraestructura estratégica.

Un BESS puede cargar durante las horas de elevada producción renovable y descargar cuando cae la generación solar y aumenta el precio del mercado.

Tomando únicamente como referencia los precios extremos del 28 de julio, un sistema que cargara 1 MWh a 1,08 €/MWh y descargara posteriormente con una eficiencia global del 90% obtendría un margen energético teórico cercano a 210 €/MWh, antes de considerar degradación, peajes, costes operativos y restricciones de mercado.

No significa que ese margen pueda repetirse todos los días. Pero demuestra el valor económico que empieza a existir entre almacenar energía y consumirla inmediatamente.

El precio medio mensual ya no explica el coste energético de una empresa

Dos industrias con el mismo consumo mensual pueden tener costes completamente diferentes dependiendo de la hora en la que consuman.

Una empresa concentrada en las horas solares puede beneficiarse de precios bajos. Otra con cargas elevadas durante la tarde, la noche o los periodos de máxima demanda puede quedar expuesta a los precios más altos del mercado.

Por eso, dimensionar un BESS únicamente a partir del consumo anual es un error.

El análisis debe incorporar:

  • curva horaria de consumo;

  • potencia máxima demandada;

  • contrato de suministro;

  • producción fotovoltaica disponible;

  • duración y potencia del BESS;

  • eficiencia y degradación;

  • previsión de precios;

  • participación potencial en servicios de flexibilidad.

 
Mucho más que arbitraje energético

El caso de negocio de una batería no debe depender exclusivamente de comprar barato y vender caro.

Un BESS correctamente diseñado puede combinar varias fuentes de valor:

Arbitraje energético: desplazar energía desde las horas baratas hacia las caras.

Peak shaving: reducir los máximos de potencia y evitar ampliaciones de capacidad.

Maximización del autoconsumo: almacenar excedentes solares que de otro modo serían exportados a bajo precio o desperdiciados.

Resiliencia: mantener cargas críticas durante fallos o restricciones de red.

Servicios al sistema: aportar regulación de frecuencia, control de potencia, reservas o flexibilidad, cuando la regulación y el mercado lo permitan.

La combinación de estas funciones es lo que puede convertir una batería en un activo rentable durante toda su vida útil.

Una advertencia necesaria

Un diferencial puntual de 233 €/MWh no justifica por sí solo una inversión en almacenamiento.

El caso de negocio debe analizar cuántas veces se producen esos diferenciales, cuánto duran, qué potencia puede capturarse y qué impacto tienen la eficiencia, la degradación y los costes de operación.

La batería no crea valor por estar instalada.

Crea valor cuando un sistema inteligente decide cuándo cargar, cuándo descargar y qué servicio priorizar en cada momento.

De producir más energía a gestionar mejor la energía

Julio muestra con claridad la nueva realidad del sistema eléctrico español.

La cuestión ya no es únicamente cuántos megavatios renovables instalamos.

La cuestión es cuántos megavatios podemos almacenar, desplazar y controlar.

La transición energética está pasando de valorar únicamente el MWh generado a valorar el MW flexible disponible en el momento adecuado.

Y en un mercado capaz de pasar de 1 a 234 €/MWh en pocas horas, esa flexibilidad ya no es opcional.

Es una ventaja competitiva.

Fuente: Energías Renovables, a partir del análisis de Grupo ASE y datos atribuidos a OMIE y Red Eléctrica de España. Las cifras de costes del sistema correspondientes a julio son provisionales.

Electrificar no basta: hay que controlar cuándo consumimos

Europa quiere acelerar la electrificación del transporte, los edificios, la industria, el hidrógeno y los centros de datos.

La electricidad representa hoy aproximadamente el 23% del consumo final de energía de la UE. La Comisión Europea utiliza como referencia alcanzar el 32% en 2030 y plantea un objetivo indicativo del 46% en 2040.

Pero electrificar no consiste simplemente en conectar más cargas a la red.

Consiste en decidir:

⚡ Cuándo consumir
⚡ Cuándo almacenar
⚡ Cuándo reducir la demanda
⚡ Cuándo utilizar energía propia
⚡ Y cuándo prestar servicios al sistema eléctrico

El problema no será únicamente producir suficiente electricidad, sino gestionar millones de nuevos consumos coincidiendo con una generación renovable cada vez más variable.

El Joint Research Centre estima que las necesidades europeas de flexibilidad diaria podrían multiplicarse por cinco entre 2025 y 2050, principalmente por el crecimiento de la energía solar fotovoltaica. El mismo estudio señala que las baterías estacionarias tendrán un papel especialmente relevante en la flexibilidad de corto plazo.

Aquí es donde el BESS cambia las reglas

Una industria, un edificio comercial o un centro de datos no siempre puede detener su actividad cuando la electricidad es cara o la red está congestionada.

Pero sí puede utilizar un BESS para desacoplar parcialmente su consumo de la red:

🔋 Cargar cuando existe abundancia renovable o precios bajos
🔋 Descargar durante las horas punta
🔋 Limitar la potencia demandada
🔋 Reducir congestiones locales
🔋 Respaldar cargas críticas
🔋 Participar en mercados de capacidad, balance o flexibilidad

La respuesta de la demanda y el almacenamiento no son tecnologías rivales.

Son complementarias.

La demanda flexible desplaza los consumos que pueden esperar. El BESS gestiona aquellos que no pueden hacerlo, responde en milisegundos y convierte una instalación rígida en un recurso energético programable.

El verdadero activo será la flexibilidad automatizada

ACER calcula que Europa necesitará aproximadamente un 50% más de flexibilidad en 2030, pero advierte de que siguen existiendo barreras importantes: pocos contratos dinámicos, despliegue desigual de contadores inteligentes y dificultades para que agregadores y pequeños recursos accedan a los mercados.

Por eso, “consumir mejor” no puede depender de que una persona observe manualmente el precio de la electricidad.

Necesita:

— BESS
— EMS inteligente
— previsiones de generación, demanda y precios
— tarifas dinámicas
— automatización
— acceso real a los mercados de flexibilidad

La electrificación aumentará inevitablemente la demanda eléctrica.

La diferencia entre que ese crecimiento se convierta en un problema para la red o en una oportunidad para el sistema dependerá de nuestra capacidad para hacerlo flexible.

El futuro no será únicamente eléctrico. Será eléctrico, digital y almacenable.

Fuente de partida: AleaSoft Energy Forecasting. Datos contrastados con la Comisión Europea, ACER y el Joint Research Centre. 

La batería empieza a financiar la solar: Renovalia moviliza 207 millones para acelerar la hibridación

El BESS deja de ser un complemento tecnológico y comienza a convertirse en una herramienta para proteger ingresos, reducir riesgos y mejorar la financiabilidad de los activos renovables

Renovalia Energy Group ha cerrado una refinanciación de 207 millones de euros sobre una cartera fotovoltaica operativa de 53,19 MW en España.

La operación, suscrita íntegramente por CaixaBank, se ha estructurado como financiación verde bajo un modelo de project finance a largo plazo y ha permitido mejorar las condiciones financieras de la deuda existente, incluidos los tipos de interés.

Pero el dato verdaderamente relevante no está únicamente en el volumen de financiación.

Renovalia utilizará parte de los recursos obtenidos para avanzar en su programa de sistemas de almacenamiento mediante baterías, con un objetivo expresamente señalado por la compañía:

estabilizar los ingresos de sus plantas solares fotovoltaicas.

Y ahí está el auténtico cambio de paradigma.

De producir energía a gestionar ingresos

Durante años, el modelo de negocio fotovoltaico se ha basado principalmente en instalar capacidad, maximizar la producción y vender cada megavatio hora generado.

Ese modelo empieza a encontrar sus límites.

La creciente concentración de generación solar durante las horas centrales del día presiona a la baja los precios capturados por las plantas fotovoltaicas. En determinadas jornadas aparecen precios muy bajos, negativos o episodios de vertido, mientras que las horas posteriores a la puesta de sol mantienen un valor energético sensiblemente mayor.

Una planta solar sin almacenamiento produce cuando hay sol.

Una planta solar hibridada con BESS puede decidir cuándo vender, cuánto reservar y en qué mercado participar.

La batería transforma así un activo dependiente del recurso solar en un activo parcialmente gestionable.

El BESS como estabilizador financiero

La operación de Renovalia introduce un concepto especialmente importante: el almacenamiento no se plantea exclusivamente para aumentar ingresos, sino también para reducir su volatilidad.

Un BESS puede aportar diferentes capas de valor:

  • desplazar producción desde las horas solares de menor precio hacia periodos de mayor demanda;

  • reducir pérdidas económicas por vertidos o restricciones;

  • mejorar el precio medio capturado por la planta;

  • participar en servicios de balance, regulación y flexibilidad;

  • proporcionar perfiles de entrega más firmes para contratos PPA;

  • facilitar estrategias de cobertura frente a la volatilidad del mercado.

La combinación de estas funciones puede reducir la dependencia de una única fuente de ingresos.

Para una entidad financiera, esa diversificación puede resultar tan relevante como el incremento absoluto de rentabilidad: un flujo de caja más predecible significa, en principio, un activo con menor exposición al riesgo de mercado.

La señal más importante viene del banco

CaixaBank ha suscrito el 100% de la refinanciación y la operación se ha estructurado como financiación verde a largo plazo.

Esto no significa todavía que los bancos estén financiando de forma generalizada cualquier proyecto de baterías merchant.

Tampoco significa que los 207 millones de euros estén destinados íntegramente a la compra de BESS. La operación refinancia activos solares existentes y libera recursos para avanzar en el programa de almacenamiento.

Sin embargo, sí muestra que la hibridación empieza a integrarse dentro de una estrategia más amplia de gestión de deuda, riesgo y rentabilidad del capital.

La batería ya no aparece solamente en el departamento técnico.

Empieza a entrar en la conversación entre promotores, bancos, inversores y gestores de activos.

Una cartera especialmente expuesta al mercado

Renovalia desarrolla en España una cartera fotovoltaica superior a 1,5 GW bajo modalidad de venta al mercado.

Esta exposición merchant hace que la compañía sea especialmente sensible al precio capturado por la energía solar.

Añadir baterías permite desacoplar parcialmente el momento de generación del momento de venta. Pero el valor real dependerá de cómo se diseñe y opere cada sistema.

No basta con instalar capacidad de almacenamiento.

Será necesario optimizar simultáneamente:

  • potencia en MW y capacidad en MWh;

  • duración del sistema;

  • ciclos y degradación;

  • arbitraje energético;

  • servicios de red;

  • previsiones meteorológicas y de precios;

  • restricciones de conexión;

  • garantías de disponibilidad;

  • estrategia de operación durante toda la vida del activo.

El EMS será, por tanto, tan importante como la batería. Un sistema mal dimensionado o limitado a una única fuente de ingresos puede perder rápidamente competitividad a medida que aumente el número de BESS conectados al mercado.

La próxima fase de la solar española

España ya no necesita pensar únicamente en cuántos gigavatios solares puede instalar.

Necesita decidir cómo integrar esa producción, cómo desplazarla hacia las horas de mayor valor y cómo evitar que el crecimiento de la propia fotovoltaica destruya progresivamente su precio capturado.

La respuesta será una combinación de:

  • almacenamiento;

  • demanda flexible;

  • mejores interconexiones;

  • digitalización;

  • contratos de energía más sofisticados;

  • nuevos servicios de red.

En este contexto, la hibridación solar más BESS puede convertirse en una de las principales vías para prolongar la vida económica de los activos existentes y mejorar la viabilidad de los nuevos proyectos merchant.

Conclusión

La operación de Renovalia no es todavía una financiación independiente de una gran cartera BESS.

Pero sí representa algo posiblemente más importante:

el almacenamiento empieza a utilizarse como argumento para estabilizar el negocio solar y proteger su capacidad de generar caja.

Cuando una batería ayuda a reducir exposición a precios bajos, mejorar el perfil de entrega y diversificar ingresos, deja de ser únicamente un coste adicional.

Se convierte en infraestructura financiera.

La siguiente revolución fotovoltaica no consistirá solamente en instalar más paneles.

Consistirá en hacer que cada megavatio solar sea gestionable, flexible y financiable.

Fuente: El Periódico de la Energía, a partir de información comunicada por Renovalia Energy Group, 31 de julio de 2026. No se ha localizado hasta el momento un comunicado público primario de Renovalia o CaixaBank con detalles técnicos adicionales.

30 jul 2026

Europa no necesita cambiar de proveedor de gas. Necesita consumir menos gas

Durante los últimos años, Europa ha dedicado enormes esfuerzos a sustituir el gas ruso por gas procedente de otros países. Pero cambiar de proveedor no elimina la dependencia: simplemente modifica su origen.

Un nuevo análisis del Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA) plantea una alternativa mucho más estructural. Si la Unión Europea acelera la instalación de energía solar, eólica y bombas de calor, podría reducir en torno a una cuarta parte su demanda de gas en 2030. El ahorro resultante equivaldría al doble del volumen de GNL que Europa podría importar de Catar ese mismo año.

La conclusión es poderosa: la verdadera seguridad energética no consiste en firmar más contratos de suministro, sino en necesitar menos combustible importado.

La reducción del consumo ya está ocurriendo

Entre 2021 y 2024, la demanda europea de gas cayó aproximadamente un 20%, unos 78.500 millones de metros cúbicos.

La reducción se produjo en prácticamente todos los sectores:

  • Un 24% en los hogares.

  • Un 20% en la industria.

  • Un 19% en los servicios públicos y comerciales.

  • Un 18% en la generación de electricidad y calor.

El despliegue renovable, las bombas de calor y las políticas de eficiencia fueron algunos de los principales motores de esta evolución.

Solo durante 2024, la nueva generación solar y eólica y las bombas de calor instaladas evitaron el consumo de unos 8.800 millones de metros cúbicos de gas. Esa cantidad equivale aproximadamente a dos tercios de todo el GNL importado por la UE desde Catar aquel año.

No estamos, por tanto, ante una previsión puramente teórica. La sustitución del gas por electricidad renovable ya está funcionando.

El reto para 2030

IEEFA estima que Europa tendría que instalar anualmente, durante los próximos cinco años:

  • Al menos cuatro millones de bombas de calor.

  • 75 GW de nueva capacidad solar.

  • 22 GW de nueva capacidad eólica.

Alcanzar este ritmo permitiría reducir alrededor de un 25% la demanda europea de gas, incluso sin contabilizar otras medidas adicionales de eficiencia energética.

Pero estas cifras también muestran la magnitud del desafío. No basta con instalar paneles solares, aerogeneradores y bombas de calor de forma aislada.

Será necesario reforzar las redes, acelerar las autorizaciones, formar instaladores, facilitar la financiación y coordinar millones de nuevos activos eléctricos.

Y, sobre todo, habrá que gestionar cuándo se produce y cuándo se consume la electricidad.

Electrificar sin flexibilidad trasladaría el problema

Las bombas de calor reducen drásticamente el consumo directo de gas, pero aumentan la demanda eléctrica de los edificios, especialmente durante los meses fríos.

La solar genera principalmente durante las horas centrales del día. La demanda de calefacción, sin embargo, puede concentrarse por la mañana, por la noche o durante periodos con poca producción renovable.

Por eso, el siguiente paso de la transición energética no es simplemente electrificar, sino electrificar de manera inteligente.

En los hogares y edificios, la combinación de fotovoltaica, batería, bomba de calor y gestión energética permite almacenar los excedentes solares y utilizarlos cuando realmente se necesitan. La vivienda deja de ser un consumidor pasivo y se convierte en un pequeño sistema energético flexible.

A escala de red, el almacenamiento también permite absorber producción renovable, reducir vertidos, desplazar energía entre horas y contener los picos de demanda provocados por la electrificación.

Sin almacenamiento y control, podríamos reducir el consumo de gas, pero aumentar al mismo tiempo la congestión de las redes y la dependencia de centrales de respaldo.

La integración será más importante que cada equipo individual

Este cambio también transforma el mercado energético residencial.

El valor ya no estará únicamente en disponer del panel más potente, la batería más grande o la bomba de calor más eficiente. Estará en conseguir que todos esos elementos trabajen como un único sistema.

SolaX Power está desarrollando precisamente este enfoque integrado, conectando generación fotovoltaica, almacenamiento, bombas de calor, recarga de vehículos eléctricos y gestión energética dentro de un mismo ecosistema doméstico.

El objetivo es utilizar la energía solar directamente cuando está disponible, cargar la batería con los excedentes, desplazar consumos flexibles hacia las horas más favorables y reducir las compras de electricidad durante los periodos más caros.

No se trata únicamente de producir energía renovable. Se trata de utilizarla en el lugar y en el momento adecuados.

La autonomía energética se construye desde la demanda

La fuente original de IEEFA, publicada el 28 de julio de 2026 demuestra que la expansión de la solar, la eólica y las bombas de calor puede reducir de forma tangible la exposición europea al mercado internacional del gas.

Pero existe una condición: la electrificación debe avanzar acompañada de redes, almacenamiento y sistemas inteligentes de gestión.

Europa puede seguir compitiendo por cargamentos de GNL en un mercado global volátil o invertir en una infraestructura energética que reduzca permanentemente su necesidad de importarlos.

La primera opción cambia nuestra dependencia de proveedor.

La segunda empieza a eliminarla.

España no necesita solo más red: necesita una red más inteligente

Baterías, digitalización y demanda flexible pueden ser tan importantes como construir nuevas líneas eléctricas

Durante años, la respuesta habitual ante la saturación de la red eléctrica ha sido relativamente sencilla: construir más líneas, más subestaciones y más capacidad de transporte.

Pero la transición energética está demostrando que esta estrategia, por sí sola, ya no es suficiente.

Las nuevas líneas de transporte pueden tardar alrededor de diez años desde que se identifica su necesidad hasta que entran en servicio. Mientras tanto, una planta renovable, una industria, un centro de datos o un sistema de almacenamiento pueden desarrollarse en apenas dos o cinco años.

El resultado es una red que siempre parece llegar tarde.

Esta es una de las principales conclusiones de la reflexión publicada por Santiago Marín y Luis María Coronado, dos ingenieros con más de treinta años de experiencia en Red Eléctrica y ENTSO-E.

El problema no es solo construir poco

El verdadero problema es que España sigue planificando la red mediante procesos demasiado lentos, rígidos y basados en una previsión concreta del futuro.

La planificación vigente intenta responder a una pregunta:

¿Qué red necesitamos para cumplir el escenario previsto por el PNIEC?

Pero ese escenario puede no materializarse exactamente como se esperaba.

La demanda eléctrica puede crecer menos de lo previsto, los centros de datos pueden concentrarse en determinadas regiones, la generación renovable puede instalarse en otros nudos y los proyectos industriales pueden cambiar de ubicación.

Por eso, los autores proponen sustituir la fotografía fija por una planificación continua basada en múltiples escenarios.

La pregunta debería ser:

¿Qué inversiones seguirán siendo útiles en la mayoría de los futuros posibles?

Este planteamiento permitiría priorizar actuaciones robustas, escalables y adaptables, evitando construir infraestructuras que puedan quedar sobredimensionadas o mal ubicadas.

Menos hierro y más inteligencia

La red eléctrica del futuro no estará formada únicamente por cables, torres y transformadores.

También necesitará:

  • monitorización en tiempo real;

  • control dinámico de líneas;

  • dispositivos FACTS;

  • gemelos digitales;

  • inteligencia artificial;

  • automatización de la operación;

  • demanda flexible;

  • y sistemas de almacenamiento con baterías.

Las actuaciones instaladas dentro de una subestación pueden desplegarse mucho más rápidamente que una nueva línea y tienen un impacto territorial mucho menor.

Además, algunas pueden ser reubicables y escalables.

Un BESS puede aumentar su potencia o capacidad, cambiar su estrategia operativa e incluso trasladarse si desaparece la congestión que justificó originalmente su instalación.

El BESS como “línea virtual”

Esta es probablemente la idea más importante del artículo.

Las baterías no deben verse únicamente como instalaciones que compran electricidad barata y la venden cuando el precio sube.

Un BESS correctamente ubicado puede:

  • absorber excedentes renovables;

  • reducir vertidos;

  • aliviar congestiones;

  • controlar flujos de potencia;

  • aportar regulación de frecuencia;

  • contribuir al control de tensión;

  • responder ante perturbaciones;

  • y liberar capacidad de red en momentos críticos.

En determinadas aplicaciones, el almacenamiento puede funcionar como una forma de capacidad de transporte virtual.

No sustituirá todas las líneas eléctricas. Cuando existe una congestión estructural y permanente, el refuerzo físico seguirá siendo necesario.

Pero sí puede evitar, retrasar o reducir determinadas inversiones, especialmente cuando el problema aparece solo durante algunas horas del día o en determinados escenarios operativos.

Las baterías necesitan señales de ubicación

No basta con instalar BESS donde exista terreno disponible o donde resulte más fácil obtener un punto de conexión.

Para que el almacenamiento aporte el máximo valor al sistema, el operador de la red debería enviar señales claras sobre:

  • dónde existen congestiones;

  • qué nudos necesitan flexibilidad;

  • qué servicios requiere el sistema;

  • y qué comportamiento debería tener cada instalación.

Un BESS situado en el lugar adecuado puede aportar mucho más valor que otro idéntico instalado únicamente siguiendo oportunidades especulativas de conexión.

Los autores defienden que el despliegue del almacenamiento stand alone debe coordinarse con la planificación de la propia red de transporte.

La demanda también debe formar parte de la solución

La flexibilidad no puede limitarse a la generación y al almacenamiento.

La demanda también deberá aprender a adaptarse a las condiciones de la red.

Industrias, cargadores de vehículos eléctricos, sistemas térmicos y centros de datos pueden aumentar o reducir temporalmente su consumo sin detener completamente su actividad.

Los accesos flexibles permitirían conectar nuevos proyectos incluso en zonas donde no existe capacidad firme durante todas las horas del año.

En lugar de esperar una década a que llegue una nueva línea, el consumidor podría aceptar determinadas limitaciones temporales a cambio de conectarse antes y con mejores condiciones económicas.

Pero para que esto funcione no basta con aprobar la figura regulatoria. También serán necesarias tarifas, peajes e incentivos que remuneren realmente la flexibilidad.

De una operación preventiva a una operación inteligente

El sistema eléctrico tradicional estaba formado por un número limitado de grandes centrales síncronas y gestionables.

Hoy tenemos miles de plantas renovables, generación distribuida, baterías, autoconsumo y activos conectados mediante electrónica de potencia.

La complejidad ha aumentado enormemente.

Ante esta nueva realidad, operar el sistema mediante márgenes preventivos cada vez mayores puede terminar provocando:

  • más restricciones;

  • más vertidos renovables;

  • mayor utilización de centrales de respaldo;

  • y mayores costes para consumidores e industrias.

La alternativa es avanzar hacia una operación más digital, automatizada y cercana al tiempo real.

Los gemelos digitales, la monitorización avanzada y la inteligencia artificial pueden ayudar a detectar oscilaciones, anticipar congestiones y coordinar activos flexibles antes de que el problema se convierta en una incidencia.

Las baterías, por su velocidad de respuesta, serán uno de los instrumentos esenciales para hacer posible este cambio.

Esta transformación abre una oportunidad enorme para fabricantes e integradores de almacenamiento como SolaX Power.

El valor de un sistema BESS ya no dependerá únicamente de su capacidad energética.

Dependerá también de su capacidad para:

  • comunicarse con el operador y el agregador;

  • participar en mercados de flexibilidad;

  • responder dinámicamente a señales de red;

  • coordinar generación, consumo y almacenamiento;

  • operar dentro de una VPP;

  • y adaptar su estrategia a las condiciones reales del sistema.

El almacenamiento del futuro no será un activo pasivo.

Será una infraestructura digital, controlable y distribuida que participará activamente en la operación de la red.

La conclusión

España necesita nuevas líneas eléctricas. Negarlo sería poco realista.

Pero construir más infraestructura física sin modernizar la planificación y la operación significaría seguir resolviendo los problemas del futuro con las herramientas del pasado.

La nueva red eléctrica necesitará:

más capacidad física cuando sea necesaria, más almacenamiento donde aporte valor, más demanda flexible y mucho más control en tiempo real.

La transición energética no consiste solamente en producir electricidad renovable.

Consiste en construir un sistema capaz de transportarla, almacenarla y utilizarla exactamente donde y cuando sea necesaria.

Y en esa nueva red, las baterías dejarán de ser un complemento para convertirse en una parte esencial de la infraestructura energética.

Fuente original: artículo de opinión de Santiago Marín y Luis María Coronado publicado en El Periódico de la Energía el 30 de julio de 2026.

De 50 MW de red a un campus energético de 600 MW: el BESS cambia las reglas

EDP y Solaria muestran dos modelos distintos, pero complementarios: aprovechar al máximo las conexiones existentes y llevar la generación directamente hasta los grandes consumidores digitales.

Durante años, el almacenamiento se presentó como una tecnología destinada a guardar los excedentes solares del mediodía y devolverlos a la red por la noche.

Esa explicación ya se ha quedado pequeña.

Los nuevos proyectos de EDP en Cuenca y Solaria en Italia demuestran que el BESS está evolucionando hacia algo mucho más estratégico: una infraestructura capaz de multiplicar el valor de una conexión eléctrica, coordinar diferentes tecnologías y facilitar la llegada de enormes consumidores como los centros de datos.

122 MW detrás de una conexión de aproximadamente 50 MW

EDP ha comenzado las pruebas del sistema de baterías de Las Lomillas, en Cuenca, considerado por la compañía como el primer proyecto renovable con triple hibridación de la Península Ibérica.

La instalación integra:

  • 49,5 MW de energía eólica

  • 36 MW de energía solar

  • 36 MW / 72 MWh de almacenamiento BESS

En total, el emplazamiento reúne 122 MW de activos energéticos, aunque su capacidad de evacuación a la red es de aproximadamente 50 MW.

La clave no está en sumar potencia sin control, sino en coordinarla.

Un sistema de gestión energética decide cuándo resulta más eficiente inyectar directamente la producción eólica y solar, almacenarla en las baterías o incluso cargar el BESS desde la red para descargar posteriormente.

El almacenamiento convierte así una conexión limitada en una infraestructura mucho más productiva.

En lugar de construir una nueva línea de evacuación para cada tecnología, el sistema utiliza mejor la infraestructura existente y adapta su entrega a las necesidades del mercado y de la red.

El BESS como multiplicador de la conexión

Las Lomillas representa un cambio importante en el diseño de los proyectos renovables.

La pregunta ya no es únicamente:

¿Cuántos megavatios podemos instalar?

La pregunta correcta empieza a ser:

¿Cuánto valor podemos extraer de cada megavatio de conexión disponible?

El BESS permite desacoplar parcialmente la generación renovable de la capacidad instantánea de evacuación. Cuando la producción conjunta supera lo que puede aceptar la conexión, parte de la energía puede almacenarse y entregarse posteriormente.

Esto no elimina todas las restricciones de red, pero sí permite gestionarlas de una manera mucho más inteligente.

El proyecto ha recibido hasta 6,2 millones de euros del programa de apoyo del IDAE para almacenamiento innovador hibridado con generación renovable.

Solaria da el siguiente paso: unir energía, almacenamiento y centros de datos

El segundo modelo aparece en Spinazzola, Italia.

Solaria ha obtenido la autorización ambiental para una gran planta de 600 MW solares, que prevé combinar con 325 MW adicionales de almacenamiento BESS y un centro de datos de 400 MW.

La compañía no ha publicado en este anuncio la capacidad energética del BESS en MWh. Por tanto, no es posible conocer todavía su duración ni determinar cuánto tiempo podría sostener una determinada potencia.

También debe señalarse que no estamos ante una instalación ya operativa: Solaria ha alcanzado un hito ambiental relevante, pero el proyecto todavía deberá completar otras fases de desarrollo, financiación, construcción y conexión.

Aun así, su planteamiento es especialmente significativo.

En lugar de generar electricidad en un punto y buscar posteriormente quién la consume, Spinazzola propone reunir en un mismo ecosistema:

generación renovable + almacenamiento + demanda digital de gran escala.

Dos soluciones para el mismo problema

EDP y Solaria están atacando dos caras del mismo desafío.

EDP optimiza una conexión existente.

La batería coordina la generación eólica y solar para aprovechar mejor una infraestructura de evacuación limitada.

Solaria acerca el consumidor a la generación.

El centro de datos actúa como una gran demanda ancla alrededor de la cual pueden desarrollarse la planta solar, el almacenamiento y la infraestructura eléctrica.

No son proyectos equivalentes, pero comparten una misma conclusión: la transición energética ya no puede diseñarse separando generación, almacenamiento, red y consumo.

Todo debe funcionar como un único sistema.

Del centro de datos pasivo al centro de datos energético

Un centro de datos de 400 MW representa una demanda eléctrica extraordinaria.

Pero, si se diseña correctamente, también puede aportar previsibilidad de consumo, contratación energética a largo plazo y cierto grado de flexibilidad operativa.

El BESS puede situarse entre la generación, la red y el centro de datos para realizar funciones como:

  • desplazamiento temporal de energía;
  • limitación de picos;
  • soporte ante perturbaciones;
  • optimización del punto de conexión;
  • participación en servicios de red;
  • coordinación con generación renovable.

Esto no significa que la batería pueda sustituir por sí sola a toda la infraestructura de respaldo de un centro de datos. La capacidad real dependerá de su duración, arquitectura eléctrica, estrategia de redundancia y requisitos de disponibilidad.

Pero sí puede transformar un activo tradicionalmente pasivo en una infraestructura energética mucho más flexible.

La verdadera revolución del almacenamiento

Las Lomillas demuestra que una conexión de aproximadamente 50 MW puede soportar un ecosistema con 122 MW de activos coordinados.

Spinazzola plantea que una planta solar de 600 MW puede convertirse en la base energética de un centro de datos de 400 MW, acompañada por un BESS de 325 MW.

El mensaje es claro:

El BESS ya no es un accesorio añadido al final de un proyecto renovable. Está empezando a definir cómo se dimensionan la generación, la conexión y el propio consumidor.

Para fabricantes e integradores como SolaX Power, la oportunidad no se limita al suministro de baterías.

El verdadero valor estará en combinar inversores, almacenamiento y sistemas inteligentes de gestión energética capaces de decidir cuándo producir, cargar, descargar, consumir o prestar flexibilidad.

Porque el futuro eléctrico no consistirá simplemente en instalar más megavatios.

Consistirá en conseguir que todos esos megavatios trabajen juntos.



Europa supera los 100 GWh de baterías: el almacenamiento deja de ser un complemento y se convierte en infraestructura

El mercado europeo de BESS creció un 48 % en 2025 y podría alcanzar 582 GWh en 2030. España está llamada a entrar entre los cinco mayores mercados del continente.

Europa acaba de cruzar una frontera energética importante.

En 2025 instaló 36 GWh de nueva capacidad de almacenamiento en baterías, un 48 % más que el año anterior. Con ello, el parque europeo superó por primera vez los 100 GWh operativos.

Pero el dato realmente relevante no es solo cuánto ha crecido el mercado, sino qué tipo de baterías están impulsando ese crecimiento.

Por primera vez, los proyectos utility-scale concentraron más de la mitad de las nuevas instalaciones. El almacenamiento empieza así a abandonar su papel de complemento de la instalación fotovoltaica para convertirse en una pieza estructural del sistema eléctrico europeo.

De 36 GWh anuales a 138 GWh en apenas cinco años

El escenario central de SolarPower Europe prevé que Europa instale:

  • 52 GWh en 2026,
  • 77,7 GWh en 2027,
  • 95,9 GWh en 2028,
  • 117 GWh en 2029,
  • 138 GWh en 2030.

Eso significaría multiplicar casi por cuatro el mercado anual de 2025 y elevar la capacidad acumulada europea hasta aproximadamente 582 GWh al final de la década.

El utility-scale será el gran protagonista. Su peso en las instalaciones anuales pasaría del 53 % en 2025 al 63 % en 2026, y podría representar el 67 % de toda la capacidad operativa europea en 2030.

No estamos ante una evolución marginal. Estamos viendo el nacimiento de una nueva infraestructura energética europea.

Europa no tiene un problema de generación. Tiene un problema de tiempo

Europa dispone cada vez de más energía solar y eólica, pero esa electricidad no siempre se produce cuando el sistema, las empresas o los consumidores la necesitan.

El resultado es conocido:

precios negativos durante las horas solares, vertidos de energía renovable, congestión de red y caída del valor económico de la generación fotovoltaica.

En mayo de 2025, la tasa de captura solar cayó hasta el 57 % en España, el 32 % en Alemania y solo el 18 % en Países Bajos. En mayo de 2026 se produjo una recuperación parcial, pero SolarPower Europe advierte de que la tendencia estructural continuará mientras el almacenamiento y la electrificación no crezcan al mismo ritmo que la fotovoltaica.

La batería permite trasladar energía desde las horas en las que sobra hacia las horas en las que tiene valor.

Y esa diferencia cambia completamente la economía del sistema.

Un MWh solar producido al mediodía y vendido a precio negativo no tiene el mismo valor que ese mismo MWh entregado por la tarde, durante una punta de demanda o cuando la red necesita capacidad de regulación.

El gran mercado pendiente está detrás del contador

Aunque los grandes proyectos liderarán el crecimiento, el segmento comercial e industrial representa una oportunidad todavía poco explotada.

Entre 2022 y 2025 Europa instaló más de 80 GW de fotovoltaica C&I, alcanzando cerca de 160 GW acumulados. Sin embargo, menos del 5-10 % de esos sistemas incorporaron baterías.

La desproporción es enorme: en el segmento C&I existe alrededor de 30 veces más capacidad fotovoltaica que almacenamiento.

Eso significa que miles de empresas producen energía barata durante el día, pero continúan comprando electricidad cuando termina la generación solar, soportando puntas de potencia y dependiendo completamente de la red.

El BESS puede cambiar esa ecuación mediante autoconsumo diferido, peak shaving, gestión de restricciones de conexión, respaldo de cargas críticas y, cuando la regulación lo permita plenamente, participación en mercados de flexibilidad.

El segmento C&I ya instaló 4,7 GWh en 2025, un 77 % más que el año anterior, y podría añadir otros 5,9 GWh en 2026.

España puede pasar de mercado emergente a líder europeo

España no estuvo entre los cinco mayores mercados BESS de 2025. Sin embargo, el informe anticipa un cambio profundo durante los próximos años.

En el escenario central, España entraría en 2030 entre los cinco principales mercados europeos, tanto por nuevas instalaciones como por capacidad acumulada. Podría concentrar alrededor del 11 % del mercado anual europeo y aproximadamente el 8 % del parque operativo.

SolarPower Europe prevé que España y Países Bajos acumulen conjuntamente cerca de 80 GWh de baterías en 2030.

España reúne casi todas las condiciones para acelerar:

una gran penetración fotovoltaica, diferencias crecientes entre precios diurnos y nocturnos, restricciones de acceso a red, necesidad de reducir vertidos y una industria que busca electricidad más predecible.

La oportunidad existe. El riesgo es que los procedimientos administrativos, la conexión a red y la falta de ingresos suficientemente estables avancen más despacio que la tecnología.

Este crecimiento transforma también el mercado para fabricantes, instaladores e integradores.

El cliente ya no busca únicamente una batería con determinada capacidad. Busca una solución capaz de coordinar generación fotovoltaica, almacenamiento, consumo, tarifas horarias y restricciones de red.

En residencial, la batería está evolucionando desde un accesorio opcional hacia el siguiente paso natural del autoconsumo.

En C&I, debe convertirse en una herramienta para controlar costes, reducir picos de demanda y aumentar la continuidad operativa.

Y en utility-scale, la competencia estará cada vez más vinculada a la integración del sistema, la seguridad, el control energético y la capacidad de participar en diferentes fuentes de ingresos.

Ahí encaja la evolución de SolaX Power: desde el inversor fotovoltaico hacia un ecosistema completo de generación, almacenamiento y gestión inteligente de la energía.

Europa ya ha entrado en la era de las baterías

Los 100 GWh instalados no representan el final de una etapa. Representan el principio.

Europa podría multiplicar por seis su capacidad en solo cinco años y convertir las baterías en uno de los pilares de su seguridad energética, su competitividad industrial y su soberanía eléctrica.

La transición energética ya no consiste únicamente en producir más electricidad renovable.

Consiste en decidir cuándo consumirla, cuándo almacenarla y cuándo devolverla a la red.

La próxima carrera energética europea no será por generar más energía. Será por controlar mejor el momento en que esa energía tiene valor.

Fuente principal: SolarPower Europe, European Battery Market Outlook 2026-2030, junio de 2026.