Europa afronta el invierno con el gas en máximos desde 2022 y una nueva escalada del petróleo. Mientras tanto, España ofrece algunos de los PPA solares más baratos de Europa. La aparente contradicción revela uno de los grandes desafíos de la transición energética: no basta con producir electricidad renovable barata; es necesario disponer de ella cuando tiene mayor valor.
Europa vuelve a mirar al gas
El 22 de octubre de 2026, el gas natural TTF superó los 91 €/MWh, alcanzando su mayor nivel desde diciembre de 2022. Ese mismo día, el Brent cerró en 113,17 dólares por barril, impulsado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
Ambos acontecimientos devuelven al primer plano una vulnerabilidad conocida: Europa continúa expuesta a los precios internacionales de los combustibles fósiles.
La creciente penetración renovable ha reducido esa dependencia en determinadas horas, pero no la ha eliminado. Cuando desaparece la producción solar y el sistema necesita recurrir a centrales de gas, el precio del combustible vuelve a influir decisivamente en el mercado eléctrico.
La cuestión es que esta crisis encuentra a Europa con una estructura energética muy diferente a la de 2022.






