España está entrando en una nueva fase de su transición energética. Ya no basta con instalar más renovables: ahora necesitamos redes capaces de conectar nuevos consumidores y sistemas de almacenamiento que permitan gestionar la electricidad donde y cuando se necesita.
La nueva propuesta de planificación de la red de transporte eléctrico para Aragón, con horizonte 2030, representa un buen ejemplo de este cambio.
Según la información publicada por Energías Renovables el 15 de octubre, el Ministerio para la Transición Ecológica contempla:
⚡ 8 GW de capacidad para atender nueva demanda eléctrica, la mayor cifra entre las comunidades autónomas.
🌬️ 5,8 GW de capacidad de acceso para generación renovable, principalmente eólica.
🔋 1,4 GW de capacidad de acceso para almacenamiento, incluyendo centrales hidroeléctricas de bombeo reversible.
🔌 957 kilómetros de nuevas líneas eléctricas y otros 1.189 kilómetros de repotenciación.
🏗️ 10 nuevos parques de subestaciones.
Los centros de datos concentran la mayor parte de las nuevas necesidades de potencia, junto con la industria, el hidrógeno y la electrificación del transporte.
Pero detrás de estas cifras aparece una cuestión mucho más importante.






