El almacenamiento energético vive una expansión sin precedentes. Sin embargo, un nuevo informe de Ember revela una paradoja: mientras la tecnología y el mercado aceleran, los objetivos políticos siguen quedándose atrás. La cuestión ya no es únicamente cuántas baterías necesitamos, sino cómo convertirlas en una verdadera ventaja competitiva.
Una brecha de 678 GW que cuenta mucho más de lo que parece
El último informe de Ember, publicado el 15 de octubre de 2026, pone cifras a una contradicción cada vez más evidente en la transición energética.
Los objetivos nacionales de almacenamiento para 2030 suman actualmente 822 GW, frente a los 1.500 GW comprometidos internacionalmente en la COP29. Es decir, los planes gubernamentales se sitúan un 45% por debajo de la ambición mundial.
Pero hay un detalle especialmente revelador.
Durante 2025 se instalaron 118 GW de almacenamiento, de los cuales 108 GW correspondieron a baterías. La capacidad mundial acumulada alcanzó los 430 GW.
Si mantuviéramos simplemente ese ritmo anual hasta 2030, superaríamos los 1.000 GW de almacenamiento, bastante por encima de los objetivos nacionales actuales.
El problema, por tanto, no es que el mercado esté creciendo demasiado despacio para cumplir los planes existentes. Es que los planes están creciendo más despacio que el propio mercado.
Y esto debería hacernos reflexionar.






